"...tengo una alfombra de jornadas y el tiempo hecho pelusa, de tanto enredarse en esa sensación pegajosa de la nada."
Comentario poemado de Noviembre 2008, escrito por J. de la Vega Z+-----[Poemas bajo tu balcón]


Aquí esgrime el Zorro+-----[SoneZtosII]+[PoetiZandoFeisbuk]+[LaSima de los Vuersos]+[DiarioÐLolita]+[Balcones]+[ZVisión+-]+[MemoriasLiteratura]+[Ilusiones]

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Crónica Africana XIV-Parte 1

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Del bibire Romano al vivire Tanzano) Parte 1
Creo recordar que el cronista romano Tácito, cuando no estaba seguro de sus fuentes empezaba su comentario escribiendo: «muchos dicen» o «se dice».[1]

Pues se dice, que cuando el latín no era lengua muerta, los romanos bromeaban sobre los hispanos provinciales por su mala pronunciación, al no diferenciar los sonidos «b» y «v» en latín, (como bilabial y labiodental). Si hacemos caso de lo que, muchos dicen, los socarrones romanos comentaban:

«beati hispani quibus bibire vivire est», traducido sería: «felices los hispanos para quienes vivir es beber».

Un historiador como Tácito si viajase por el tiempo a la tarde-noche de un fin de semana, de las muchas ciudades hispanas fundadas en su mundo y todavía existentes en el nuestro, observaría que los agudos[2] españoles, habiendo mantenido el trasfondo del juego de palabras latino, habrían cambiado la regla fonética, pronunciando igual B que V; además de una vocal diferente para no igualar “beber” a “vivir”.

El fondo de la broma sería, quizás, el tema que eligiese nuestro moralista viajante del tiempo, al ver jóvenes imberbes de ambos sexos compartiendo botellones de bebida, tirados por las todavía existentes calzadas romanas, en muchas de esas ciudades milenarias.

No se atrevería a generalizar por una observación tan parcial, el ilustrado cronista, que para todos los españoles del siglo XXI «vivir es beber», aunque el hecho por habitual y repetitivo al menos en un porcentaje significativo, tendría alguna mención en la definición de los nuevos «hispani» en sus Annales.

A pesar de lo visto, no creo que fuese mucho el asombro para el viajero Tácito, ya que tuvo que describir a su pesar, en la Roma Imperial, la decadencia de clases y poderes que le rodearon y precedieron, desde Tiberio a Trajano, con abuso no solo de vino, sino de sangre y violencia, aunque si supiese como encender la televisión en ese viaje imaginario, pronto comprobaría que las cosas no han cambiado en demasía y las conquistas imperiales junto a la decadencia de los nuevos bárbaros civilizados, sigue estando al orden del día, desde Baghdad a la China, desde el Cáucaso a la profunda África, por no mencionar América, desconocida en su tiempo.

El poder nunca está seguro cuando es excesivo”- decía Tácito; y por eso digo yo, que se sacan de la chistera en el siglo XXI “las guerras preventivas y humanitarias”, para asegurarse de los excesos[3].

Hoy el imperio ha vuelto a instaurarse de manos de nuestro particular Nerón, G.W.Bush y la «v» y «b» se pronuncian como durante el viejo imperio latino, con lo que nuestras argucias de hispanos listillos no sirven para evitar la correcta pronunciación del fonema «v» labiodental, eso, si no queremos ser motivo de broma por no saber expresarnos, en el trabajo, viajes o mundo de la información, en unas “provincias” (del Latín –lugar de los vencidos-) más globalizadas que las romanas y que usan por necesidad la nueva lengua del vencedor, que es el inglés.

Nosotros seguiremos mal «veviendo»[4] o mal «bibiendo»,[5] cualquiera que sea el imperio o lengua que nos adopte o adoptemos.

Esta introducción tan históricamente actual viene al caso, porque sintiéndome como un viajero por espacios y tiempos desconocidos en África, me escandalizo de sucesos, que sin querer generalizar, me sorprenden aún o a pesar de ser originario de esa "hispania" bilabial y bebedora.

Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Será la Catorce, crónica de dichos, pero de éstos, al hecho, va mucho trecho

[2] Al hombre obtuso, hácelo agudo el uso

[3] El exceso del vicio, saca la puerta de quicio

[4] Borracha está la ladra: tres días ha que no perra.

[5] Quien no sabe fingir, no sabe vivir.

VídeoClip y Música: Incluyo un vídeo musical de la interprete, compositora, bailarina y percusionista Saida Karoli, una mujer Tanzana nacida en 1976, joven, pero seguramente uno de los exponentes de fusión rítmica más importante de su país y del África del Este, el título del tema es "Swahili Bongo Flava", también dejo el enlace a su biografía y música mp3 (inglés) y la canción "Mimi Nakupenda" un bello tema interpretado conjuntamente con el joven cantante de música R&B africana, con más éxito en Tanzania y la zona de influencia Swahili en África, llamado casualmente Banana Zorro, pues nuestro Zorro tanzano (hijo del famoso cantante Ally Zorro), se deja influir por los ritmos flamencos españoles y el zouk africano. Banana Zorro es bien conocido por sus colaboraciones con todos los artistas del este africano incluyendo los mejores del rap de su tierra, por cierto de gran interés por calidad y sociológicamente, el movimiento hip-hop, como escribe en su informe, el señor Saavedra.


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Crónica Africana XIV-Parte 2

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Dala Dala de niña buena a maluca niña) Parte 2
←Continuación de la Parte 1
Llevaba más de 15 días en Tanzania, viajando desde la isla Zanzibarí al sur del Tanganika, y en el último trayecto hacia las mismas orillas del lago, tuve que contratar mi pasaje en un coche descrito en otras ocasiones, como en aquella de Ilha de Moçambique, donde fueron desafiadas todas las leyes de lógica y carga.

Después de esperar más de cuatro horas de pie[1], a la vera del 4x4, tenía ganado el derecho de compartir el asiento delantero, el resto de los viajeros en su retraso se debían conformar con viajar encima de cajas, sacos y otros enseres, en una camioneta descubierta al calor, polvo rojo y humedad, propios de un África ecuatorial (que era donde estábamos); todavía quedaba un viaje de casi 6 horas para un recorrido de 70km[2], en el cual, nuestro conductor tenía de vez en cuando, la osadía[3] de recoger a más gente y más carga, en caminos de tierra colorada, paisajes verdes con tonos amarillos de ocre calcinado y nubes batidas.

Yo me concentraba mirando el lateral de carretera izquierdo, la niña de poco más de un año que se apoyaba sobre mi pierna derecha y el regazo de su madre (también otra niña que no superaría los dieciocho), se concentraba jugando con el balanceo armónico de los pechos de su progenitora, aquí chupo aquí golpeo con la manita y me río cuando veo que la tetita se mueve, y así por seis horitas. La madre al principio avergonzada y pronto resignada por las prácticas de su niña en presencia tan íntima de un «Muzungu» (en Swahili, extranjero blanco), prefería los mamarios juegos ingenuos de su bebe, a sentirla llorar en un viaje donde las opciones de movimiento eran tan limitadas como las quejas, y el tiempo se alargaba tan incómodamente, que permitía que el calor derritiese cualquier deseo de protesta.

La mezcla de olores agrios, sudores pegajosos y polvo mordiente en el interior del coche, solo era contrarrestado, por que la otra opción era ir, fuera y atrás, bajo piernas, sol, arena y sobre cajas, sacos o botellas gasificadas a cincuenta grados.

En el viaje, paramos seis o siete veces, con propósito de orinar en los márgenes indefinidos del exiguo camino de barro seco, dejar la carga en las aldeas del camino, o comer en un «hoteli» que es como se denominan a los «restaurantes» en Swahili, aunque ninguno de los nombres, describa ni donde se come ni donde se duerme, por ser simplemente otra cosa, en nuestra acepción del término.

Me preocupaba la pobreza[4] envuelta en suciedad, de los moradores de esta parte de África, pensando en que pudiese ser de igual modo miserable, toda la región que nos rodeaba, Zambia y Congo no distaban más de 50 kilómetros, 200km Malawi y poco más del doble Mozambique.

Me era imposible sacar la cámara y tomar fotos de los niños o adultos, el pudor era mayor que el deseo de retrato, quizás no pasen más hambre que otros africanos ya vistos en un año, pero era la suciedad en los guiñapos que vestían, la dejadez en su higiene, lo que me alarmaba.

El resto era repetición de prácticas comunes en los caminos africanos, niños que juegan con elaborados alambres o simples piedras, madres que transportan agua o leña en sus cabezas y con azadas abren grietas en huertas sin lindes, hombres tumbados o en cuclillas bajo árboles gigantes y sagrados.

En una de las mejores aldeas que paramos, donde se encontraba un «hoteli» que ofrecía comida, degustada sin prisas por el conductor y ayudante, únicos que entraron a almorzar de un vehículo con más de 25 pasajeros (sin contar pollos y cabra); se representaba una escena sacada del infierno de Dante, frente a los moradores de la aldea y los pasajeros accidentales, en la calle polvorienta, bajo un sol demoniaco, una adolescente envuelta en la más miserable suciedad andaba de persona en persona, con súplicas en una tartamudeada lengua que desconozco si era la local o palabras inconexas, también lloraba con desgarro y las lágrimas surcaban el barro de su cara, mientras se movía como una peonza a la que se le acaba el giro, caminaba, balbuceaba y tras un rato en silencio, rompía en quejidos de pena terrible que paralizaban, mientras los aldeanos la señalaban y reían, ¿quizás la tonta del pueblo? ¿Quizás la loca?, sin duda la tristeza propia y la transmitida, era tanta, que me desapareció el hambre que acumulaba desde la mañana sin desayuno, hasta las tres de la tarde que serían.

Imaginar la vida de esa muchacha me torturaba, e imaginar la desgracia de sufrir una discapacidad física o mental en el reino de las desdichas, me hacía bajar a los siniestros fondos de lo humano, pensar en la acumulación de mala suerte que acompañaba lo que estaba viendo; como era, el vivir en una de las partes más pobres del continente más pobre, sin recursos por nacimiento, adolescente sin derechos, mujer donde esa condición vale tan poco y además discapacitada ...me obligaba a preguntarme, ¿Cuánto somos capaces de soportar y hasta cuándo? ¿Hasta dónde el egoísmo nos transforma en inhumanos insensibles? ¿Para qué sirve sobrevivir en cualquier circunstancia?.

Me consolé pensando, que no lloraba por dolor o por sufrimiento, sino por locura, que a lo mejor el trato que recibía fuera de lo presenciado, era bueno por parte de su familia, si la tenía, o quizás las risas de los lugareños eran producidas, al observar nuestras caras de circunstancia frente a su vecina por la falta de costumbre, me consolaba intentando olvidar lo que había visto, mientras continuábamos el viaje y mi compañerita de pasaje jugueteaba con los pechos de su madre despreocupadamente. ¡Qué bueno sería no recordar nada Dios mío, qué bueno no saber!.
Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Bien dice Cervantes en Los trabajos de Persiles y Sigismunda, «los males que no tienen fuerza para acabar con la vida, no la han de tener para acabar con la paciencia»

[2] Viaja la pereza con tal lentitud que la alcanza la pobreza con gran prontitud.

[3] Al hombre osado, la fortuna le da la mano.

[4] Al pobre, el sol se le come

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Crónica Africana XIV-Parte 3

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Vivire Safari y Bibire o sobrevive) Parte 3
←Continuación de la Parte 2
En la siguiente aldea encontré poco más de ocho casas, construidas como casi todas las vistas en Tanzania, de ladrillo rojo bantú, es decir, casas de muros rectangulares fabricadas con un bloque macizo, a medio cocer por el fuego, que ha sido modelado con barro adobado; la técnica es usada por los pueblos bantús en toda África, por eso el nombre, para el tejado allí donde estaba perdido, se usaban cañas para cubrir, aunque en el resto del país mejor comunicado eran planchas de metal de zinc, la mayoría.

Pues salí del vehículo a estirar nuevamente las piernas adormecidas, y esta vez observé que lo único que descargaban en el lugar, eran dos cajas de «Safari», marca Tanzana, de una cerveza rubia muy apreciada.

Los niños se acercaron para comprobar cómo era el «Muzungu» (o sea yo), para muchos chiquillos y adultos el estar al lado de un blanco, no deja de ser un hecho exótico y raro, cada uno de ellos, niños y niñas, estaba más sucio que el anterior, sus madres desde la puerta de sus casas, batían el largo palo sobre el mortero gigante lleno de grano (imagino), y otras encendían el fuego para empezar la larga cocción de la tarde. Los chicos más jóvenes ayudaron a transportar las cajas de cerveza y los hombres adultos vinieron a charlar con el chófer.

Nada en ese grupo de casas, ni en sus moradores me hacía pensar en lujos, ni en comodidades escondidas, todo lo contrario, las señales eran de descarnada miseria, que no tapaban, ni el cabello quebradizo de los niños, ni los pies hinchados de mujeres, ni la piel agrietada y mortecina de los hombres. El polvo se comía todo lo que tocaba.

Los niños, como es temporada de mangos, mordían algunos frutos maduros a pleno diente y el jugo anaranjado les corría pegajoso por la barbilla. Me trajeron un cubo repleto de manguitos como su puño, que me vendieron sin esfuerzo y les pagué tan barato porque seguro que nunca habían vendido tan caro[1].

Los hombres se llevaron sus cajas de cervezas al interior de una casa y fue entonces cuando pensé en el dicho romano con el que empezaba mi crónica.

Donde las gentes viven con menos de la mitad de un dólar al día, y lo único que se compraba de nuestro cargamento polvoriento era cerveza de casi un dólar la unidad, bien se podría aplicar la versión menos fonética de la broma romana: «felices los hombres pobres, para quienes vivir es beber».

Tácito, no habría generalizado por lo observado, como lo hago yo; quizás... esas dos cajas descargadas, eran para vender¿?, o es posible que sean las únicas compradas en todo el año y consumidas en fiestas¿?, a lo mejor eran un regalo¿?... Sería muy simple, el generalizar por un hecho aislado visto en una parada circunstancial...

Pensar que me encontraba en un pueblo de hispanos borrachines, sería menos acertado que la broma romana, ya que tan solo en una noche de tapeo entre un grupo de amigos españoles, ese par de cajas podría ser vaciada sin esfuerzo alcohólico; es inútil la similitud, ya que en la aldea no hay dinero para nuestros excesos, por lo que sólo se podrían comparar en dicha broma latina con los «hispani», cuando hablan en swahili, puesto que, en su lengua nacional (y en la local) existe el fonema «b» de "bibire", pero no la «v» de "vivire".
Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Lo rogado siempre es caro.
A blanca el huevo, mas ¿dó el dinero?

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Crónica Africana XIV-Parte 4

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Absoluta Inopia) Parte 4
←Continuación de la Parte 3
Por otro lado, después de las escenas que estaba presenciando en mi interminable viaje en camioneta, pensé en un termino que anda de boca en boca y mil escritos, de los auto-proclamados "expertos en cooperación" la llamada: «Pobreza Absoluta».
Pobreza Absoluta, por ejemplo, se usa sin decoro en Mozambique donde se presume que actualmente un 55% de la población vive en esas condiciones.

Según el [Plan de Acción para la Reducción de la Pobreza Absoluta] (PARPA) aprobado por el consejo de ministros Mozambiqueño, la definición de pobreza es «la incapacidad de los individuos para asegurarse tanto a ellos mismos como a dependientes, un conjunto de condiciones básicas mínimas para su subsistencia y bienestar, según las normas de la sociedad».

Cada punto de esta definición es subjetivo, y por lo tanto, solo en manos del Gobierno tiene su sentido absoluto, a la hora de definir estándares de medición o sobre todo, de solicitar fondos y donaciones a terceros. (La definición no es original del gobierno Mozambiqueño, ya que ha sido dictada por los propios donadores[1], desde la Cumbre Internacional del Desarrollo en 1995).

Me parecía que según esa definición, todos nosotros, estamos subsistiendo al límite de nuestras capacidades, para ajustarnos a las normas que nuestras sociedades fijan como bienestar, y si no somos siempre pobres (absolutamente), pasaríamos por serlo según quien nos mirase de reojo, al fin y al cabo como decía Platón, “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”[2], y en nuestras sociedades no se cansan de multiplicar nuestros deseos, supongo que con el objetivo de crear más pobreza...

Incluso me preguntaba si era yo, más pobre[3] que los africanos que me encontraba en mi viaje, al haber sido incapaz de asegurarme un transporte con condiciones mínimas para mi subsistencia y buena vida, «según las normas de mi sociedad». Ya que los habitantes locales estaban bien cubiertos por lo que sus normas sociales exigen en cuanto a condiciones básicas y bienestar, además disfrutaban de cervezas «Safari» (significa “viaje” en Swahili) que es seguro, una manera más fácil de hacer turismo, dentro de la pobreza absoluta.

El absurdo de estas deliberaciones, me llevaba a completar mi definición de pobreza absoluta, como: "el estadio anterior a la muerte", ya que es, lo único absoluto a lo que se enfrenta la pobreza en su grado más extremo, ya sea pobreza mental o física.[4]

Evidentemente, frente a estos argumentos personales, siempre se puede argumentar con otros más fiables, como que la medición de la pobreza absoluta, no es una cuestión tan pueril como yo la he presentado, y que se ajusta a cada país, utilizándose una serie de indicadores representativos, según el enfoque teórico de los expertos en pobreza (que imagino que ni son, ni han sido pobres, los expertos) [5]:

- Pobreza por resultados, con dos métodos de medición:
  1. El indirecto- o de ingreso y consumo -. (en resumen, dime lo que ganas y te diré si tienes suficiente para comprar[6] la lista de alimentos y bienes establecidos para un "pobre", según coeficientes como el de “Engel” difíciles de calcular, pero imposible de estimar si los pobres no conocen a Engel y beben "Safari" digamos, o les da por jugar a las cartas y comprarse un móvil...)
  2. El directo- o método de las necesidades básicas insatisfechas -. (Estudiar si es posible, censos de población y vivienda para ver cuántos, están privados de medios materiales como nutrición, empleo, salud, techo, vestido o educación, y así calcular a los pobres directamente... a ojo de buen cubero, según lo que tienen)

- Además están los métodos integrados y dinámicos de la pobreza, combinación de los anteriores y que nos regalan tipologías como las de “Katzman” (pobreza inercial, crónica, reciente, estructural...). Índice de Progreso Social, (Desai) con nuevos términos como “bienestar vital” o “privación vital”.

- Pobreza de capacidades, con métodos de medición que les gustaría tener en cuenta diferentes indicadores, segregados por género: como longevidad[7], conocimientos y el nivel de vida decente (acceso a salud[8], agua y desnutrición infantil...), para en sus resultados concluir, que hay un 15% más de pobres, comparando resultados de pobreza de capacidad o de resultado (ingreso) y demostrando empíricamente que la mujer es más pobre que el hombre.

Además, el FMI y el Banco Mundial, han definido una línea de pobreza* de 2 US$ por persona/día y 1 US$ para la línea de indigencia**, expresadas en [Paridad del Poder Adquisitivo] o [PPAs], como gusta llamar a los expertos.

* línea de pobreza- se supera cuando se satisfacen las necesidades básicas más allá de los alimentos (vestidos, vivienda, educación, salud, transportes...)
**línea de indigencia o pobreza extrema– se supera cuando se tiene para comer.

Además de "Pobreza absoluta", quedarían más enfoques por clasificar[9]:

- Pobreza relativa y desigualdad, comparación entre los pobres y los que no lo son, donde cabría todavía un coeficiente más, como el de "Gini", que a su vez se basa en la "curva de Lorenz"... para acabar demostrando que yo soy pobre y aquél es más pobre, porque tú no lo eres, y hay pobres entre los ricos y ricos entre los pobres.[10]
- Pobreza de exclusión, donde a pesar de tener recursos y capacidades, la persona acaba siendo pobre, por ser excluido total o parcialmente de la participación plena en la sociedad donde vive.[11]
- Pobreza subjetiva o de Autoevaluación. Que el pobre diga si se siente más o menos pobre y porqué.[12]

Tampoco faltan críticas serias a estos enfoques y métodos, que no considero necesario reproducir, porque no es el objetivo de mi crónica.
Algunas de las personas que había visto en mi viaje, a pesar de su clasificación, serán arrastradas por la pobreza física absoluta hacia la muerte y ésos serán los mártires de nuestra "pobreza mental absoluta", que empuja a la otra mitad de nuestro planeta a la muerte evitable, por acción u omisión.
Sobra decir que bastaría contar, según mi estúpida definición, a los muertos, para saber como va evolucionando la pobreza en un país, y así pedir el dinero que correspondiese por país pobre o tener datos objetivos para clasificar en una lista de menos a más.
(Yo mientras tanto sé, que a este paso acabaré viviendo en la inópia [13])

Continúa Parte 5

Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Cita de Jean-Paul Sartre: Los pobres no saben que su función en la vida es ejercitar nuestra generosidad.

[2] Citas atribuidas a Séneca: Acomodarse con la pobreza es ser rico. Se es pobre, no por tener poco, sino por desear mucho. No consiste la pobreza en poseer pocas cosas, sino en dejar de poseer otras muchas.

[3] ¿Quién te hizo pobre, María? Perdiendo poco a poco lo poco que tenía..
Pobre con rica casado, más que marido es criado.

[4] Cita Jean-Paul Sartre: Todo ser nace sin razón, continúa por debilidad y muere por encuentro.
Cita de Jenofonte: Los ricos que no saben usar de sus riquezas son de una pobreza incurable, porque es pobreza de espíritu.

[5] Cita anónima: La pobreza es para los ricos una ley de la naturaleza.

[6] Al miserable y al pobre, todo les cuesta doble.

[7] Una limosna para este pobre calderero, que le sobró vida y le faltó dinero.

[8] ¿Quiénes van a la botica? Por cada persona pobre, tres ricas.

[9] Hay dos clases de pobres: los que son pobres juntos y los que lo son solos. Los primeros son los verdaderos, los otros son ricos que no han tenido suerte. Cita de Jean-Paul Sartre.

[10] Cita de Pablo R. Picasso: Me gusta vivir pobre... pero con mucho dinero

[11] Más quiero libertad pobre que prisión rica.

[12] Del pobre la bolsa, con poco dinero rebosa.

[13] Estar en la inopia: Inopia es una palabra en desuso que significa «pobreza»; procede del latín in («no») opiam («riqueza»). Inope es, por tanto, el pobre, el que vive al margen de la sociedad o apartado del mundo.

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Crónica Africana XIV-Parte 5

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Liemba, Cien años de Compañía) Parte 5

←Continuación de la Parte 4
Volverme escatológico, no es mi objetivo en esta crónica, aunque las páginas anteriores lo parezcan, el fin del mundo, no está cercano para la mayoría, a pesar de los malos augurios que nuestra sociedad se sabe ganar a pulso, con pobrezas y muertes gratuitas.
Sin embargo, lo que sí quedaba muy cercano era el lago Tanganika, una maravilla tectónica de unos 10 millones de años de antigüedad y repleto de agua desde los casi 1500 metros de profundidad, con una vida interior impresionante y una vida exterior de igual riqueza, siendo parte de la cadena de lagos que acaban en el lago Niassa-Malawi, habiendo pasado por el Victoria como más importantes, además del Albert, el Kyoga, el Edward, el Kivu...

Aquí, en los márgenes de este conjunto de lagos y depresiones abiertos por la rotura de un continente, es donde algunos dicen, surgió la caminata de los homínidos y donde se parió al «homo sapiens sapiens». (Quizás sobran un par de bobos sapiens).

Deseaba llegar a la orilla del Tanganika, y mi estres había ido en aumento en las últimos minutos del viaje, y mis preguntas al conductor se habían vuelto incisivas y repetitivas, todo eso, para no perder el barco, ya que este transporte del lago es único y solamente pasa los viernes con origen desde Zambia, y perderlo significaría, estar en mitad de ninguna parte siete días, con la única opción de regresar a la mañana siguiente, también a ninguna parte, por otras siete horas, en igual trayecto al realizado.

Ya eran cerca de las 17.30 horas y el transporte que deseaba tomar para llegar a Kigoma, solía zarpar entre las 17 y 18 horas, pero lo cierto es que al llegar a la colina desde la que se divisaba por primera vez, el impresionante lago y su minúsculo embarcadero, no se divisaba ningún barco allí atracado, y mi temor empezó a crecer porque el conductor no sabía si ya había zarpado o todavía no había llegado...
Al llegar mi azaroso y lento “dala-dala 4x25” (dada-dala nombre local de la camioneta en Swahili...), donde el barco amarra, se terminaron de descargar bultos y maltrechos 25 cuerpos todavía encima del todoterreno, no me pude despedir con profusión, ni siquiera del conductor o mis compañeras de asiento, porque mi saludo en Swahili era un limitado «Kwa heri», el suyo en inglés un simple «bye» y optamos por un «Ciao» en italiano, que parecía más ubicuo. Diez horas sin comunicación es otra causa de desesperación, quizás mayor que el hambre que sufría y la tensión por la posible pérdida del ferry de agua dulce.

Ya eran las 18 horas del viernes doce, horario en que semanalmente el barco hace tiempo que hubiese levado el ancla rumbo al norte; pero la suerte y la indisciplina de los transportes africanos me hicieron coincidir con su llegada.
Mientras contento de observar que finalmente los dioses africanos habían intercedido por mí, y a la espera de la descarga y nueva carga del barco, subí a un cobertizo abierto en cemento y bien techado en chapa, con nevera y asientos, era lugar de encuentro de la gente local sobre la colina que divisaba el embarcadero, era por ende, centro de divertimento y espera para niños y adultos, mientras veían un partido entre el Barça y otro equipo de fútbol europeo, todo ello gracias al ilusionismo de la parabólica, un generador de gasoil y una televisión marca ACME; algunos tomaban «soda» (Coca-Cola y subproductos de la multiirracional norteamericana), otros bebían cerveza «Safari»[1], pero la gran mayoría, sin Shilingins (moneda tanzana), sólo miraban conmovidos, con saliva en la boca, la magia de Ronaldiño.

Después de mi sesión de futbol, que disfruté, más observando a los locales como la gozaban, que por mi verdadero interés en el mediático deporte, (interés cercano a cero); la larga espera me resultó corta, llegando así el tiempo de embarcar.
Cuando subí a bordo y compré el pasaje, no conocía la historia completa del barco que sería reparador de mi agotamiento y paz en mi viaje.
Contaré su historia, digna de ser conocida, puesto que es el navío de pasajeros en funcionamiento más viejo del mundo, entre otros records... y hundido más veces que el Titanic, literalmente.
Renombrado como «LIEMBA» (es el nombre del lago en lengua Kirungu), un barco de vapor construido en astilleros de Alemania (Papenburg en 1913) cuando Tanganika era colonia, y donde fue llevado pieza a pieza por la línea de tren, 1300kms de vía recién construida entre Dar Es Salaam y Kigoma. Se bautizó el buque inicialmente con el nombre menos local y menos fácil de «Graff Von Gotzen».

El año que se había puesto a flote y también año del comienzo de la Primera Guerra Mundial, después de causar bajas en los aliados con su original cañón de 4 pulgadas y transportar tropas y suministros sin cesar, fue hundido por los propios alemanes, para evitar su abordaje por los cabreados ingleses, que habían hecho todo lo posible para hacerse con él, no olvidaron los germanos engrasar las piezas claves y mecanismos para evitar la corrosión en su subacuático destino. Después de expulsar a los alemanes, en 1916 los belgas intentaron salvar el grasiento buque, pero fracasaron, de hecho se les fue de las manos y volvió a bucear en una zona más profunda frente a Kigoma; en 1924 los ingleses consideraron de utilidad el reflotar el barquito de 70.2m×10.1m×2.7m y 1575 toneladas; para seguidamente a una buena limpieza y secado, recibir el nombre étnico actual.

A pesar de haber estado unos años a remojo, la pureza del agua del lago y la buena grasa teutona, permiten que con tan sólo tres reparaciones en su historia, el Liemba siga a flote y desde 1957 recorre la misma ruta actual, que tan profundamente conoce, con nueve paradas entre Zambia y Tanzania.

También transportó refugiados congoleños de vuelta a la otra orilla, más de 75.000 en 1997.

La historia inicialmente guerrera del Götzen-Liemba, inspiró el libro de C.S. Forester, sobre el que se basa la famosa película: “La Reina de África” de John Huston (1951), donde Humphrey Bogart suda junto a Katharine Hepburn, en sus papeles de capitán Charlie y grumete mojigata Rose, claro que son, el propio (Charlie-Bogart) con la finalmente pasional y valiente (Rose-Katharine), quienes hunden un barco de la flota alemana como pedía el guión hollywoodiense.
Pocos navíos en el mundo, han sido tan inspiradores pecios y tan desconocidos flotadores de vida y en el caso de esta real historia, supera con creces la imaginación novelada para acercarse sin miedo a los 100 años. ¡Salud!
Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Miráis lo que bebo, y no la sed que tengo.

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Crónica Africana XIV-Parte 6

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Un Ciclido en primera Clase) Parte 6
←Continuación de la Parte 5
Esta vez, para no pasar por “pobre en mi sociedad”, reservé un camarote en primera clase, que compartí con un joven sudafricano que estaba desde el día anterior esperando, al otro lado de la colina del embarcadero, en algo que a falta de mejor vocablo definiré como un cuchitril, (después me dijo, que su llegada y espera en esas condiciones eran, para evitar el riesgo de haber perdido el barco por retrasos del 4x4 Dala-Dala... y así, di por sentado que no era tonto y aún siendo blanco, era africano).

No era la “primera clase” de ningún crucero de placer, resumiendo, el camarote constaba de dos literas, sin baño ni ducha, pero con sendas ventanas por ser el número uno, haciendo esquina, y si no fue lujo, a mí me lo llegó a parecer después de días de safari en pueblos olvidados de comodidades y "confores". He de explicar, que las cucarachitas se paseaban libremente por paredes y literas, aunque no llegaban a ser una amenaza, ni molestia (siendo el bicho que más asco me da, con diferencia); porque a pesar de todo, finalmente gozaría de dos días de descanso y aire fresco, sin polvo ni mosquitos.

Mi compañero de litera, un informático de Johannesburg, empleado de banca, estudiante de teología por placer, con Biblia en mano y sombrero bóer (aunque él no lo fuese), también era un gran conversador y pudimos discutir de los nombres de Dios y los secretos del mundo de la información en base binaria, junto a la maleficencia de Alan Greenspan en el mercado cambiario.

En el restaurante me esperaba, por el doble del precio de una cerveza (2US$), casi un buffet de categoría, comparativamente a lo contado hasta ahora en el relato[1]. (dícese, de cabrito, pescado, pollo, verduras, legumbres, patatas fritas, fruta...)

El barco transportaría casi quinientas personas, pero no fueron más de dos docenas los que se pudieron permitir la cena descrita, si se considera que la mitad eran miembros de la tripulación, la cosa da mucho que pensar. Los únicos «muzungus» éramos yo y el teólogo. La puesta de sol la contempló quien quiso, porque estaba incluida.

(El Liemba ofrece 18 plazas en 1ª, 16 en 2ª y 350 en 3ª)

Describir los paisajes desde el Liemba es difícil, el sudafricano, había visto el lago Malawi y según él, todo era plano sin las colinas o montañas que al contrario rodean el lago Tanganika, él decía que éste era más bonito; uno de los oficiales de abordo, conocedor del lago Victoria, nos aseguraba igualmente que este lago era mucho mejor... decían todos, muchos dicen, decía Tácito.

Pero viajar en un lago tiene, según mi opinión, algo de evocador, aunque el Tanganika es muy extenso, 1000km de largo (de norte a sur), con buen tiempo no se genera ni una ola y la visibilidad es óptima, nosotros tuvimos sol con calma y disfrutamos de un agua perfecta, casi piscina, donde la causa del mareo no se daba.

Yo no lo puedo comparar todavía con otro lago africano, pero cuando miraba a estribor me recordaba, con vegetación escasa y mediterránea en las laderas, el pantano de San Juan en Madrid. Cuando miraba a babor, en el horizonte cristalino y despejado se alzaban las montañas de Zambia y luego Congoleñas, siendo la sensación de grandiosidad. Si por el contrario miraba a proa o a popa, me parecía un mar inmenso, tranquilo, mágico, inmóvil, donde solo las brumas de la mañana y la noche difuminaban el horizonte.

A lo largo del viaje, el paisaje de Tanzania a estribor, se volvió sobrecogedor, parecía que el Liemba por miedo, no se ceñía tanto a la costa y navegaba a distancia, allí donde antes evocaba un pantanito madrileño, surgían ahora selvas de montaña, árboles ecuatoriales que todavía esconden a nuestros primos los chimpancés y donde se presiente la vida salvaje, lo desconocido... en otros momentos y a otras horas, la neblina desdibujaba las costas y sólo era agua y más agua el referente, un liquido claro, casi totalmente transparente[2], sin peces que se viesen en superficie, aunque por la noche las luces de los barcos de pescadores pareciesen estrellas amarillas sobre el reflejo del lago, buscando llenar sus redes de constelaciones de ciclidos de colores.

Para quién desconozca lo que son los "ciclidos", resumiré, que son peces, bastante peculiares que habitan el agua dulce y muy buscados para llenar acuarios de todo el mundo, porque los machos tienen la mala suerte de poseer colores vivos y brillantes. Los ciclidos del Tanganika son antecesores de sus parientes del lago Victoria y Malawi, pueden medir hasta 90cm o ser tan pequeños que pueden usar como casa, la concha de un caracolillo; tienen dos juegos de mandíbulas, el primero muerde y el de la garganta tritura, además de costumbres poco comunes, como a veces guardar a su prole mientras crece, en la boca o incluso de seguir la técnica del cuco con sus huevos; sobre sus pautas de alimentación también son raritas, entre las más llamativas, son aquellas de comer escamas de otros peces, una subespecie de ciclidos come las de la parte derecha y otra se especializó en las de la parte izquierda. (Las preferencias partidistas siempre nos escaman a todos.)

Los ratos de silencio no existían en el Liemba, cuando no eran los motores diesel, sustitutos más seguros de la máquina de vapor, que todavía se conserva, eran a motor parado, los gritos y voces provenientes de las barcas que se acercaban a cargar y descargar mercancía, en un equilibrio inestable, manejando con maestría barcazas grandes o botes pequeños (casi juncos); venían por el día, por la tarde o de madrugada en pleno abordaje de nuestro fósil metálico, (el barco no tiene ni escala ni pasarela para subir o desembarcar, provocando caídas peligrosas de las que fui testigo). Son casi inexistentes las aldeas con carretera en esta parte de la costa del Tanganika y el ferry es el cordón umbilical con la civilización, el medio de salir o de entrar en ella.

Imagino que, por parte de un niño de los poblados costeros, subir a bordo por primera vez y asomarse a las ventanas del restaurante para ver la película proyectada en el vídeo (siempre calidad «b» violencia «a») o en su defecto observar al «Muzungu» español con bigote y pizzo a lo italiano, debe ser algo más que una iniciación, mucho más que un «Disneyland» para nuestros menores.

Faltaba decir, que el Liemba solo toca tierra en Mpulungu (Zambia), el embarcadero de Kasanga (donde lo cogí yo) y la ciudad de Kigoma (Tanzania), para el resto de pueblos o aldeas no se acerca a la costa, tan solo hace sonar su grave silbato a la espera de barcas que vengan y vayan.

Yo imaginaba mientras caminaba por la cubierta de primera, a los blancos de pajarita y esmoquin o en caqui y con sombrero, segregados de los negros durante la época colonial... pero en el mismo paisaje, con las mismas barcas de tanzanos con niños sorprendidos por el espectáculo del humo de la chimenea y los trajes de los muzungus... y calculaba lo difícil de aquellos tiempos, comparándolos con las dificultades que todavía son omnipresentes.

Hoy no hay segregación aparente y todos los pasajeros que quieren, usan los baños de primera clase, que también la borda, pero ya no son los baños cuidados de otra época, precisamente y lamentable por el mismo motivo que les permite usarlos; y la falta de dinero no da, para cenar por dos dólares a la mayoría, aunque no se pide etiqueta para comer, ni color de piel para el asiento. Dicho de otra forma, ya no existe primera, menos mal, pero sigue existiendo tercera, cuarta y quinta en el vaporetto, sin que el barco lo sepa.

Navegar por el pasado, al final, es la experiencia del Liemba, una periplo por un tiempo que desapareció, en un navío que por lógica debería estar hundido y sigue como África, a flote, por no se sabe, que increíble voluntad humana y según diría mi compañero de "Jo-burg", con texto sagrado en mano, ¡también divina!.
Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] El pobre que pide pan, carne toma, si le dan.

[2] Bueno es el vino cuando el vino es bueno; pero si el agua es de una fuente cristalina y clara, mejor es el vino que el agua.

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Crónica Africana XIV-Parte 7

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Lunas de coral y Mangos de tierra roja) Parte 7
←Continuación de la Parte 6
Recapitulando, en Tanzania viajé en tren por más de 50 horas seguidas y en “dala-dala”[1] (minibuses locales que serían nuestras “chapas” moçambicanas) o minivan japonesas, quizás más tiempo, viendo repetidos ejemplos circunstanciales de "bueno" y de "malo".[2]

Visité donde Mr. Stanley encontró a Doctor Livingstone ¿supongo?, le robé un mango (subiendo al "señor cuidador" del museo a hombros) al árbol, bajo la sombra del cual, el famoso doctor solía escribir a orillas del Tanganika (muchos dicen); y su fruto, yo ahora lo he plantado en una maceta, esperando supongo, que nazca un Livingstone.

Al principio del viaje en Tanzania, había estado con unos amigos, española y moçambicano en la isla de Zanzíbar, donde ellos viven y trabajan, y nos habíamos sumergido dentro de unas aguas tan cálidas como aquellas moçambicanas de Pemba, e igual de sugerentes.

Había volado en avioneta, que me permitió observar la costa, (desde Cabo Delgado en Mozambique a la isla de las especias en Tanzania), maravillándome de lo hermoso que puede ser un mar, todavía no contaminado en exceso, salteado por aguas turquesas, azules, esmeraldas, por islas de formas sugerentes con brillos dorados y blancos con verdes intensos en el centro, por estuarios y deltas de ríos primigenios, salvajes, cargados de ocres, rojos y platinos en la desembocadura, como una paleta de pintor impresionista.

En uno de los parques marinos de Zanzíbar, me sumergí en aguas transparentes, buceando con tortugas gigantes, que miraban embelesadas a los buzos o quizás tan solo, nuestras gafas y burbujas artificiales.

Mientras navegaba por ese mar tropical, los delfines parecían salir al encuentro, las ballenas resoplaban mientras despedían con la cola y los peces voladores desafiaban el fueraborda.

Aunque nada que semanas antes en Mozambique, no hubiese disfrutado en aguas maravillosas frente a Vilankulos, esta vez era un pequeño bote que me llevaba por horas y los delfines sacaban el morro largo y las aletas dorsales, mientras posiblemente, se reían del besugo rosado encima de la madera. Actuaban más inteligentemente que yo, los cetáceos, eso seguro.

En este año 2004, he tenido experiencias que quizás no vuelva a repetir nunca, como nadar por encima de una pareja de delfines en la reserva de Bazaruto o sobre tiburones ballena de diez metros de envergadura en Tofo, a tan solo 10 centímetros. Estar a tiro de piedra de una ballena jorobada, mientras expulsaba el vapor de sus pulmones a cuatro metros de altura, o esconderme bajo el coral, mientras por una docena de minutos, una manta gigante de seis metros entre aletas y una tonelada y media de peso, volaba en círculos, con la boca abierta mientras me miraba y filtraba plancton a más de veinte metros bajo el agua, cerca de Inhambane.

En este año, he visto bosques fantásticos de baobab gigantes, leones durmiendo, rinocerontes pastando, jirafas corriendo, gacelas saltando, antílopes bebiendo, guepardos andando, hipopótamos peleando, cocodrilos flotando, monos robando, búfalos mugiendo, elefantes asustando y cientos de pájaros cantando o bailando.[3]

Nada de eso es importante sino en mi recuerdo, nada de eso cambia nada, del resto de lo visto, el resto de lo vivido, el resto de los restos.
No me quiero sentir culpable, y no lo haré, por recordar los momentos maravillosos frente a una naturaleza desbordante, porque África por un año, está siendo un lujo para mis sentidos; aunque mi percepción es, sin lugar a dudas, una visión desde la excepción y frente a la mayoría africana o mundial.

Hace unos días fui a la isla donde crucé, del 2003 al 2004, en un fin de año con cantos de Kanimambo ("gracias" en lengua Shangana), el destino me obligó a quedar atrapado un día más, por culpa de las tormentas monzónicas. Allí mismo, donde la noche de antes, cuando la luna estaba en su cenit, me sumergí en la laguna coralina de aguas transparentes que sin esfuerzo mostraban el fondo nacarado, a la luz luna-lunera.
No son pocos los isleños que lo hacen[4], sino muchos y si algo es un placer en estos días de desazón mundial, es dejarse acariciar por el agua fresca de una noche tranquila en una isla del mar índico bajo el claro de luna, ya sólo por eso, merecería la pena vivir o beber la tierra Africana.
Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] Como no tengo lomo de todo como

[2] Alabar lo bueno y vituperar lo malo, justicia es lo que hago.

[3] Ojos que ven no envejecen

[4] Proverbio Portugués: La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.

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Crónica Africana XIV-Parte 8

Crónica Africana XIV Sep-Dic 2004 (Falso Fetiche de la Democracia) Parte 8
←Continuación de la Parte 7
Mientras escribo estas últimas líneas, muchos moçambicanos están votando en sus elecciones generales, no quiero pronunciarme sobre el futuro, porque en la anterior Crónica de Mozambique 12+1 (cierto que el número no era el mejor presagio), lo hice y vaticinando ser el "Ogro Shrek" y recluirme, hasta regresar a mi ciénaga, no me ocurrió otra cosa, sino que, el mismo día que enviaba el email con fichero desde España, caer con las fiebres de una varicela truculenta[1], que me llenó el cuerpo de pústulas (más de 5000) dejándome más deforme que el monstruo de la película[2] y me aisló involuntariamente de todo calor humano en una cuarentena de más de 20 días, y solo me consolé ese tiempo viendo documentales del trópico.

Estando en Mozambique y África, he empezado a creer en los fetiches, y no me arriesgo a jugar con la fatalidad, y mucho menos con la mía, pero me gustaría abrir una línea de reflexión sobre la democracia de este país, igual que la democracia ejercida entre nosotros occidentales, y no debería ser una cosa para tomarla a broma, incluso nos debería asustar o inquietar al menos, como los acontecimientos que ocurren una vez presentidos, y uno no sabe bien, el porqué.

Hablar de las elecciones en Mozambique se enlaza con otros pasajes de esta crónica, donde aparece la pobreza y utilizo de nuevo un personaje de nuestro pasado occidental, Aristóteles, cuando en su libro “Política”, cita que «en democracia, los pobres son soberanos porque son el mayor número, y porque la voluntad de la mayoría es ley».

Si aceptamos que los griegos eran expertos demócratas, además de inventores de la democracia plenaria, si también aceptamos que tanto en época de Aristóteles como en la nuestra, los pobres son el mayor número y sí finalmente las leyes democráticas siguen dando la soberanía a la mayoría, (también en Mozambique) a pesar de posibles pucherazos, pues entonces, debe existir algo en la premisa aristotélica, que resulte falso, porque la realidad nos demuestra que en Mozambique y también en el resto del mundo, esa cita no se corresponde con los hechos.
  • ¿Podría ser qué los pobres en estado de embriaguez "bibere" votasen a los ricos "vivere"?
  • ¿Qué nadie desea ser considerado pobre y en el voto, expresamos nuestro deseo de querer dejar de serlo[3]?
  • ¿Tal vez será, qué los representantes de los pobres, dejan de serlo (pobres) cuando acaba la campaña electoral?
  • ¿A lo peor, el sistema de representantes, no sirve los intereses de los pobres, al ser manejados por los ricos una vez en el poder, cualesquiera que fuese el resultado del plebiscito?
  • ¿No será que ningún pobre es soberano, porque la definición de soberano en si misma transforma al pobre en rico "soberano", caso de Joaquim Chissano, Alejandro Toledo, Lula, etc.[4]?

A lo mejor simplemente, es que nunca hemos probado a aplicar una democracia plenaria y este cachondeo de voto y partidos, es otra cosa bastante anti-representativa...

Yo no lo sé, y como decía Platón, maestro de Aristóteles “lo que no sé, tampoco creo saberlo”.

Pero parece que alguien lo sabe y muy bien, porque la utilización republicana o monárquica de la democracia, ha sabido ofrecer en nuestra historia presente, las zanahorias a los pobres con unas papeletas electorales y los manjares para los ricos (después de cada resultado), sin opción de echar la culpa al "típico dictador", que tampoco hemos sido capaces de eliminar o se ha transformado democráticamente.

Nuestro nuevo emperador G.W.Bush y sus provincias, en nombre de los intereses del mercado y amigotes, quiere exportar esa democracia perversa[5] aunque para ello ponga en estado de guerra a medio mundo, y parece que tiene prisa, luego nos dará el título honorífico de ciudadanos, del eje del bien, como quien reparte humo y nuestros gobernantes y nosotros tan complacidos.

No quiero parecer antidemocrático, pero tampoco muy estúpido, y siento que el derecho ciudadano, en democracias como las nuestras, vale bien poco, por no decir, en muchos casos NADA.

La democracia ofrecida en los tiempos del griego Pericles, donde como él decía, refiriéndose a los ciudadanos “los muchos predominaban sobre los pocos” parece que no existirá en un futuro cercano y tan solo quedará como un ejemplo arcaico de lo que fuimos capaces de avanzar en nuestro pasado[6] político, antes de retroceder.

¿Qué sentido tiene el voto que depositan los moçambicanos en las urnas?, esa sigue siendo mi reflexión flexionada... [7]

He intentado en esta crónica que todo quedase al descubierto, incluyendo mi estupidez, según aseguraba nuestro paisano musulmán Averroes (Ibn Rushd), cuando decía que “cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza”.

Para celebrarlo, no me quedará más remedio que usar el chascarrillo romano sobre los de mi tierra y acabar el año con mucha ciencia[8], es decir, bebiendo y embriagándome satíricamente entre burbujas doradas, de ese modo, cuando suenen las campanadas del 2005 y esté en Roma, me será más fácil “oscilar” en latín, entre la «b» de Baco y la «v» de vacuo, en la frase:

BEATI HISPANI QUIBUS BIBIRE VIVIRE EST.[9]
Fas est et ab hoste doceri

Escrito por el autor de J. de la Vega Z+---- (2004)

[1] A la vejez, viruelas

[2] Cita de Omar Khayyam: No te ilusiones con tu riqueza y tu belleza; puedes perderlas: aquélla en una noche; ésta, en una fiebre.

[3] Cita de James R. Lowel: La democracia da a cada uno el derecho de ser su propio opresor.

[4] Malagón: en cada casa un ladrón, y en casa del alcalde, el hijo y el padre. Vase el oro al tesoro.

[5] Cita de Tácito: Nadie ejercitó jamás bien un poder conquistado maliciosamente.

[6] Cita de Tácito: Es un error de la maldad humana alabar siempre el pasado y desdeñar el presente.

[7] Cita de Alfred E. Smith: Todas las enfermedades de la democracia pueden ser curadas con más democracia.

[8] Tres años de mesón, seis de Salamanca son.

[9] Pasaje del capítulo XLIII de la segunda parte del Quijote, «“Maldito seas de Dios, Sancho -dijo a esta sazón don Quijote-; sesenta mil satanases se lleven a ti y a tus refranes (...) Dime, ¿dónde los hallas, ignorante? ¿Cómo los aplicas, mentecato? (...)” “Por Dios, señor nuestro amo -replicó Sancho-, que vuestra merced se queja de bien poca cosa (...) ninguna otra hacienda tengo ni otro caudal alguno, sino refranes; y ahora se me ocurren cuatro que vendrían aquí que ni pintiparados, o como peras en tabaque, pero no los diré, porque al buen callar llaman Sancho.” “Ese Sancho no eres tú -respondió don Quijote-, porque no sólo no eres buen callar, sino mal hablar y mal porfiar (...)”.»

[10] El problema con las citas, es que pones y no quitas. (autor, yo mismo)

Y para acabar, un refrán popular: “la vida es gran libro abierto para el que vive despierto...zzz”

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